sábado, 28 de marzo de 2020

La oración adjetiva o de relativo


 
LA ORACIÓN ADJETIVA O DE RELATIVO
 
            Puede estar introducida por un pronombre, un adjetivo o un adverbio relativo.
            a) En latín solo hay un pronombre relativo que es qui quae quod (en castellano es “quien”, “el cual”, “que”); este pronombre tiene desinencias de varias declinaciones (1ª, 2ª y 3ª), además de características propias. Su declinación es la siguiente:
 
Singular
Plural
 
masc.
fem.
neutro
masc.
fem.
neutro
Nom
QUI
QUAE
QUOD
QUI
QUAE
QUAE
Voc.
---
---
---
---
---
---
Ac.
QUEM
QUAM
QUOD
QUOS
QUAS
QUAE
Gen
CUIUS
CUIUS
CUIUS
QUORUM
QUARUM
QUORUM
Dat.
CUI
CUI
CUI
QUIBUS
QUIBUS
QUIBUS
Abl.
QUO
QUA
QUO
QUIBUS
QUIBUS
QUIBUS
 
            El pronombre relativo va normalmente referido a una palabra que se encuentra en la oración principal, llamada antecedente, con el que concuerda obligatoriamente en género y número, exactamente igual que en castellano:
 
“los soldados que el general había reclutado en Italia fueron derrotados por la caballería”
(la oración de relativo es “que el general había reclutado en Italia”; “que” es el pronombre relativo que va referido a “los soldados”, sujeto de  “fueron derrotados”; en su frase “que” (sustituible por a los cuales) es el CD; pues bien, “los soldados”, el antecedente, es un masculino plural y “que” (= a los cuales) también es masculino plural: coinciden en género y numero.
 
Pueri, quibus magister praemia promisit, maiore cura laborabunt
“Los niños, a los que el maestro prometió premios, trabajarán con mayor cuidado”
(la oración de relativo es quibus magister praemia promisit; quibus es un dativo plural, CI de promisit, y va referido a una palabra de la oración principal que es pueri, sujeto de laborabunt; pueri es un nominativo plural masculino, mientras que quibus es dativo plural masculino: el antecedente y el relativo coinciden en ser masculinos y plurales).
 
            Una oración de relativo que lleva antecedente tiene la misma función que un adjetivo: si yo digo “los niños que han nacido en Roma”, la oración de relativo “que han nacido en Roma” es equivalente a un adjetivo (= los niños romanos); como lo habitual es que el relativo lleve antecedente, a la oración de relativo también se la denomina adjetiva. Pero a veces ocurre que tenemos un relativo sin antecedente: en este caso la oración de relativo se sustantiva, exactamente igual que un adjetivo que no lleve sustantivo con el que pueda concordar; en “los hombres prudentes”, “prudentes” es un adjetivo que concuerda con “hombres”, pero si quitamos el sustantivo y decimos “los prudentes”, el adjetivo se ha sustantivado; lo mismo ocurre con la oración de relativo: en la frase anterior “los niños que han nacido en Roma”, la oración de relativo modifica al sustantivo “los niños” (el antecedente) exactamente igual que si se tratara del adjetivo romanos (= los niños romanos); pero si le quitamos el antecedente y decimos “los que han nacido en Roma”, la oración adjetiva de relativo se ha sustantivado, igual que si hubiéramos dicho “los romanos”.
 
b) El adjetivo relativo latino es exactamente el mismo que el pronombre relativo, es decir, qui quae quod; entonces, ¿cómo sabemos que es adjetivo y no pronombre? Muy fácil: si es adjetivo lleva detrás de él, es decir, dentro de la oración de relativo, un sustantivo con el que el adjetivo qui quae quod concuerda en género, número y caso, como cualquier adjetivo; en cambio, si fuera pronombre, no concordaría con ningún nombre dentro de su oración. Por ejemplo:
Legati venerunt Athenas pevenerunt, quae urbs Graeciae caput erat
quae, un nominativo singular femenino, concuerda en género, número y caso con el sustantivo urbs, que está dentro de la oración de relativo, siendo, pues, un adjetivo; quae urbs es el sujeto de erat, mientras que caput es el atributo; la traducción literal es: “los embajadores llegaron a Atenas, la cual ciudad es la capital de Grecia”. Pero está claro que en castellano no nos expresamos así: no podemos decir “la cual ciudad”. Entonces lo mejor es convertir el adjetivo relativo en pronombre relativo. ¿Cómo? Muy fácil: sabemos que en la oración del ejemplo anterior quae es un adjetivo relativo porque concuerda en género, número y caso con el sustantivo urbs; por tanto, si no estuviera urbs, quae sería un pronombre; pero no podemos suprimir alegremente una palabra: ¿cómo hacemos entonces? Sacamos de la oración de relativo la palabra urbs y la traducimos entre ambas oraciones: “los embajadores llegaron a Atenas, ciudad que era la capital de Grecia”, con lo que ya tenemos una oración con perfecto sentido en castellano.
Otro ejemplo: venit in silvam, in quo loco Dianae templum erat
quo es un adjetivo relativo ya que concuerda en género, número y caso con loco; la traducción literal es “vino al bosque, en el cual lugar estaba el templo de Diana” = “vino al bosque, lugar en el cual estaba el templo de Diana”.
 
c) La oración de relativo también puede estar introducida por un adverbio relativo; los adverbios relativos en latín son: ubi (donde, en donde), quo (a donde), unde (de donde) y qua (por donde):
venit in urbem unde amicus suus exierat
“llegó a la ciudad de donde había salido su amigo”;
se trata de una oración de relativo (unde... exierat) introducida por un adverbio relativo (unde); esta oración de relativo va referida a in urbem, que es el antecedente: el adverbio relativo no puede concordar con el antecedente en género y número, como el pronombre relativo, ya que un adverbio relativo no tiene ni género ni número; simplemente sabemos que in urbem es el antecedente por el sentido. En otra frase como
equum invenit ubi eum reliquerat
“encontró el caballo donde lo había dejado”,
la oración de relativo, introducida por un adverbio relativo (ubi) no lleva antecedente, por lo que se trata de una oración de relativo sustantivada: ubi eum reliquerat es CCL en donde de invenit.
 
            El modo de la oración de relativo es el indicativo, pero a veces también podemos encontrarla en subjuntivo: cuando aparece en subjuntivo tiene un matiz de posibilidad o es equivalente a una oración circunstancial, la mayoría de las veces final, consecutiva o causal:
Galli legatos miserunt qui pacem peterent
(la oración de relativo qui pacem peterent lleva su verbo en subjuntivo -peterent es pretérito imperfecto de subjuntivo-; qui, un nominativo plural masculino, es el sujeto de peterent y va referido a legatos, acusativo plural masculino, CD de miserunt; al ir el verbo de la oración de relativo en subjuntivo puede tener esta oración un matiz de posibilidad (los galos enviaron a unos embajadores los cuales posiblemente pedirían la paz) o un matiz circunstancial final (los galos enviaron embajadores los cuales pidieran la paz = para que pidieran la paz).
 
            El relativo en genitivo (cuius, quorum, quarum, quorum) además de ser traducido por del cual, de la cual, de los cuales o de las cuales, puede ser también traducido por cuyo, cuya, cuyos, cuyas:
Videtis urbem, cuius muri a Graecis deleti sunt
cuius, genitivo del pronombre relativo, con la función de CN del sujeto muri, va referido a urbem, su antecedente; la traducción literal es veis la ciudad de la cual los muros fueron destruidos por los griegos (= cuyos muros fueron destruidos por los griegos).
Scriptor cuius libros legisti Hispanus est
cuius, genitivo con la función de CN, lleva como antecedente a scriptor; la traducción es: el escritor del cual los libros has leído es hispano (= cuyos libros has leído).
Galli quorum oppidum a Romanis deletum est se tradiderunt
quorum, genitivo plural, leva como antecedente a Galli; la traducción es: “los galos, de los que la ciudad fue destruida por los romanos, se entregaron (= cuya ciudad fue destruida por los romanos)”.
illi, quorum poetarum opera legimus, in aeternum vivunt
quorum, un genitivo plural masculino, como concuerda en género y caso con poetarum, un nombre también en genitivo plural masculino que va dentro de la oración de relativo, es un adjetivo relativo; quorum poetarum va referido a illi. la traducción literal es: “aquellos, de los cuales poetas la obras leemos, viven para siempre (= aquellos, los poetas cuyas obras leemos, viven para siempre)”.
 
            En ocasiones tenemos un relativo que forma parte de una oración principal y que debe ser traducido por un demostrativo: se trata del llamado falso relativo o relativo demostrativo o relativo coordinativo; este relativo va siempre detrás de pausa fuerte y no introduce ninguna oración subordinada:
Caesar cum Gallis pugnavit; qui fortes milites erant
“César luchó contra los galos; estos eran unos sodados valientes”.
La oración qui... erant no es ninguna oración subordinada: si lo fuera, ¿cuál sería su principal? La de pugnavit no podría serlo puesto que una oración principal no puede estar separada de su subordinada por una pausa fuerte; por tanto, las dos oraciones son principales, yuxtapuestas entre sí; qui, que va detrás de pausa fuerte, es un falso relativo y por eso lo hemos traducido por un demostrativo.
Caesar cum Gallis pugnavit; qui barbari flumen transierant
“César luchó contra los galos; estos bárbaros habían cruzado el río”.
Qui barbari... transierant es una oración principal, yuxtapuesta a la de pugnavit; qui, un adjetivo relativo porque concuerda con barbari que va dentro de su oración, es un falso relativo y por eso lo hemos traducido por un demostrativo.
 
EJERCICIOS
Indica los casos posibles de las siguientes formas pronominales:
cui     quibus     quae     quas     quem     qui     qua     quorum     cuius
 
 
 
Aprende el siguiente vocabulario:


accipio-is-ere-cepi-ceptum: recibir, escuchar
animal-alis, n.: animal
Belgae-arum, m. pl.: los belgas
convenio-is-ire-veni-ventum: venir, acudir
divido-is-ere-visi-visum: dividir, separar
finis-is, m. y f.: límite, frontera, fin; en pl.  territorio
fluo-is-ere fluxi fluxum: fluir
fossa-ae, f.: foso
habito-as-are-avi-atum: vivir
Hannibal-alis, m.: Aníbal
Helvetii-orum, m. pl.: los helvecios
incolo-is-ere-colui-cultum: habitar
infirmus-a-um: débil
interea, adv.: entretanto
Iura-ae: Jura (un monte)
lacus-us, m.: lago
Lemannus-i, m.: Lemán (un lago)
nuntius-ii, m.: mensajero
perduco-is-ere-duxi-ductum: trazar
promitto-is-ere-misi-missum: prometer
proximus-a-um: próximo, muy cercano
recipio-is-ere-cepi-ceptum: retirar
Rhenus-i, m.: el Rin
Rhodanus-i, m.: el Ródano
Sequani-orum, m. pl.: los sécuanos


Analiza morfológica y sintácticamente las siguientes frases. Traduce:

Hostes, qui nostram patriam vastaverunt, Romani sunt

Puellae, quas vidisti, pulchrae erant

Animalia, quae in mari et terra habitant, multa sunt

In oppido, ubi Caesar castra habebat, tres legiones erant

Belgae proximi Germanis erant, qui trans Rhenum incolunt

Interea legione, quam secum habebat, militibusque, qui ex provincia convenerant, a lacu Lemanno, qui in flumen Rhodanum fluit, ad montem Iuram, qui fines Sequanorum ab Helvetiis dividit, murum fossamque perducit

Hannibal, qui suas copias in Italiam duxerat, cum Romanis pugnavit eorumque exercitus vicit

Pueri, quibus praemia promisisti, maiore spe laborabunt

Tibi quae habeo do

Omnia quae scio iam vobis dixi

Litteras accepi quas ad me misisti

Romani in locum pervenerunt, unde hostes se receperant.

 

Arte griego clásico


Período clásico (500-350 a. C.)

 

Es el periodo de máximo esplendor de la cultura griega, con una intensa actividad constructiva. Las obras expresan el gusto por la proporción y la armonía, y quieren manifestar la plenitud y la belleza de la vida, con un marcado carácter ideal.

 

El templo

Para los griegos, el templo era la morada de un dios. No era un lugar de reunión para fieles como lo es actualmente una iglesia cristiana; las ceremonias religiosas se celebraban al aire libre.

El templo griego suele levantarse sobre tres escalones; era un edificio rectangular formado por una sala central, llamada naos o cella, donde se colocaba la estatua de la divinidad, precedida de un vestíbulo o pronaos y otro pórtico detrás de la naos, llamado opistódomo, una especie de cámara del tesoro. Un tipo particular de templo era el tholos, de forma circular, como el de Delfos.

La terminología habla de templos próstilos (con columnas en la fachada principal), anfipróstilos (en la fachada anterior y en la posterior) y perípteros (rodeado de columnas). Según el número de columnas en el frente: tetrástilos, hexástilos, octástilos. La cubierta del templo era un tejado a dos aguas, que en las fachadas delantera y posterior definía dos espacios triangulares o frontones decorados habitualmente con esculturas que representaban escenas guerreras o mitológicas.

Las dimensiones de los distintos elementos que componían el templo se establecían a partir de una unidad modular (el diámetro de las columnas, por ejemplo), y todas las partes del edificio guardaban entre sí relaciones proporcionales. Dichas relaciones, al igual que los elementos ornamentales, fueron codificándose a lo largo del tiempo y dieron origen a tres modelos u órdenes: el dórico, el jónico y el corintio.

El orden dórico es el más sobrio y austero. Los edificios dóricos tienen muy pocos elementos ornamentales. El fuste de la columna está recorrido longitudinalmente por unas veinte estrías. En la parte superior de la columna, el capitel está formado por el equino, especie de almohadilla, el ábaco, pieza cuadrangular sobre la que descansa la parte superior del edificio, y el collarino. Encima del ábaco, el entablamento, formado por el arquitrabe (siempre liso), el friso (con triglifos y metopas) y la cornisa. El más célebre templo griego construido en órden dórico es el Partenón de la Acrópolis de Atenas, consagrado a Atenea virgen, octástilo. También destacan El templo del Tesoro de los atenienses en Delfos y El Templo de Poseidón en Paestum.


 


 




El orden jónico, originario de Asia Menor, es más esbelto y con más decoración. La columna arranca del estilóbato a través de una basa,  y en el capitel el equino está adornado, y sobre él hay una almohadilla terminada en dos características volutas. Por otra parte, el arquitrabe tiene tres franjas horizontales. El ejemplo más representativo de este estilizado orden es el Erecteion (con su extraordinario pórtico de las cariátides, columnas con forma de mujer), levantado unos años después que el Partenón, alrededor del 420 a.C.



 

El orden corintio es una variación del jónico, sus características se definen durante el periodo helenístico. Su rasgo principal es el capitel adornado con  hojas de acanto. Dicho capitel se utiliza en el monumento conocido como Linterna de Lisícrates.

 





 







 

 

ESCULTURA

 

La escultura rompe con la rigidez de la época arcaica y ofrece representaciones mucho más naturalistas y dotadas de movimiento. Destacan diversos autores:

Período clásico (V a. de C.)

Los artistas logran representar la belleza de los cuerpos, la proporción de las formas, la agilidad de los movimientos, la expresión de los sentimientos. No se conservan las obras originales sino las copias de época romana.

Mirón

Cultivó la escultura en bronce. En el Discóbolo capta con maestría el movimiento exacto en el que el atleta está a punto de lanzar el disco. Está concentrado y con una cierta calma inexpresiva en el rostro. Se evita la simetría presentando el costado derecho curvilíneo, liso y cerrado, frente al izquierdo, que dibuja un zigzag discontinuo, angular y abierto.


Fidias

Es el máximo exponente del clasicismo griego: sus obras, de un tamaño colosal, transmiten belleza tranquila y una actitud serena, con expresiones y gestos majestuosos. Además, se caracteriza por la perfección técnica y por el equilibrio entre naturalismo e idealismo. Dirigió la construcción del Partenón, del cual, además, realizó la decoración, así como el friso de las Panateneas, con la técnica de los paños mojados, y las figuras de los frontones. Es autor también de las Ateneas (Promachos, Lemnia, Varvakión y Parthenos), criselefantinas (mármol y marfil) o broncíneas y del Zeus de Olimpia.





Friso norte XLVII, 132-136, Museo Británico


 




 



Policleto

Fija la proporción ideal, perfecta, del cuerpo humano: la cabeza es la séptima parte del cuerpo; el rostro está dividido en tres partes iguales: la frente, la nariz y la distancia de ésta hasta el mentón; del pie a la rodilla hay la misma distancia que de la rodilla al centro del abdomen. La belleza se convierte en medida y proporción. En el Doríforo (portador de la lanza) introduce la técnica de la gravitación sobre una pierna: la pierna derecha soporta el peso del cuerpo. La figura describe una suave curva en forma de «s» invertida. También autor del Diadoúmenos (atleta que se ciñe la cinta del vencedor).


 


Período postclásico (IV a. de C.)

Praxíteles

Es el artista de la elegancia y la sensualidad. Esculpe en mármol innumerables Afroditas, expresivas y voluptuosas. Representa esculturas  de rostros juveniles iluminados por una leve sonrisa idealizada —como Hermes—, con cuerpos de formas redondeadas, silueta fina y delicada, ligeramente curvada (la curva praxiteliana). Suelen estar apoyados en un soporte. Suyos son Apolo Sauróctono, Afrodita de Cnido, Hermes con Dioniso niño

 

Cnidus Aphrodite Altemps Inv8619.jpg
 




 

 

Escopas

Como se puede apreciar en la escultura Ménade, introduce el pathos (sentimiento), que se manifiesta en sus obras a través de la mirada y los labios entreabiertos, expresión de emoción intensa, así como a través de la torsión y la agitación del cuerpo, que acentúan el dolor y las pasiones. Es el primer escultor del alma humana: capaz de traducir los sentimientos y las angustias en mármol.

 



 

Lisipo

Fue retratista de Alejandro Magno. Aporta una nueva concepción de los volúmenes y una gran maestría en la plasmación del vigor y el movimiento. Alargó a 7 cabezas y media el tamaño de la altura total. Sólo se le puede atribuir con certeza el Apoxiomenos, representación de un atleta con los brazos hacia adelante, y el Hércules Farnesio.













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